un blog lleno de prejuicios… en Berlin

un blog lleno de prejuicios… en Berlin

Al parecer, tres autores, enbtre otros …están al frente de

http://www.berlunes.com

http://www.berlunes.com/colaborador-necesario

Diego Ruiz del Arbol, Armando Carrillo y Andreu Jerez…

Ëste último tiene un blog titulado www.cielobajoberlin.com.es
*******************************************************

http://www.berlunes.com/colaborador-necesario#comment-9425

Colaborador necesario

Enviado por A. Shopenhaua el Mar, 03/03/2015 – 11:39 

Escuela Superior de Berlinología

Hola buenas noches a todos, soy Shopenhaua, profesor de todo esto. Hoy voy a contarles una historia de Berlinología que no es muy agradable, (…).
Hitler era el hombre más rico de Alemania cuando accedió al poder y siguió siéndolo hasta que se suicidó. En ningún momento pagó impuesto alguno por su riqueza, los evadió siempre hasta que consiguió que la ley le nombrara Steuerfrei, libre de impuestos. Su dinero provenía de donaciones de grandes empresarios, royalties de sus libros, participaciones en empresas, mordidas de adjudicaciones y todo tipo de corruptelas. Como gobernante era pésimo, no tenía nociones de política ni de economía ni de sociología ni de estrategia militar, consiguió reducir el paro debido a que puso al país entero a trabajar (forzadamente) por y para la guerra, consiguió conquistar territorios porque nadie realmente estaba preparado para defenderse de tal temeraria y loca ofensiva militar. Obtuvo ingresos de la aniquilación y robo de los países y personas que invadió que fueron repartidos exponencialmente entre las élites o castas dominantes, acaparando él y su cúpula la mayor parte. El Tercer Reich fue sin duda uno de los regímenes más cochambrosos y corruptos, también económicamente y políticamente hablando, de toda la historia de la humanidad, mucho más que el tardío Imperio Romano o los feudalismos.
Hecha esta introducción totalmente cierta me voy a referir ahora al exterminio masivo de la población en Alemania y más concretamente en Berlín.
(…)
Prosigo, Hitler el millonario, al igual que su admirado admirador Henry Ford, culpó de todos los males de Alemania al pueblo judío que en su momento no representaba ni el 1% de la población de la República de Weimar y que ni siquiera tenía grandes posesiones en comparación con sus amigos los empresarios.
Desde su toma de posesión los derechos de los judíos en Alemania y en los países conquistados fueron descendiendo exponencialmente hasta el punto de no tener derecho ni a la vida. Gitanos, homosexuales, comunistas, españoles republicanos y cualquier persona disidente o libre podía ser incluída en el grupo del no-derecho a la vida.
La cosa funcionaba así:
Cualquier noche de invierno una patrulla irrumpía en un domicilio de la calle Alt-Moabit despertando a una familia, dándoles el tiempo justo para vestirse, poner en una maleta algunas pertenecias y salir a la calle donde se reunirían con otras familias de su misma condición y destino.
(…)
A la mayoría de personas la deportación no les pillaba de improvisto, habían recibido cartas de un tono similar a las cartas que reciben los que van a ser desahuciados en España. “Tiene que dejar su vivienda e ir tal día a la sinagoga de Levetzowstr. porque debe abandonar el país, no se preocupe que todo va a ir bien, la asociación judía de tal se encargará de su asistencia”.
Los deportados no tenían una idea concreta del destino que les esperaba, pero algo no muy bueno debia ser ya que no llegaban noticias o informaciones concretas de los que habían sido deportados anteriormente. “Al señor Israel le dio un infarto, bla bla”
La mayoría pasaban de las cartas de desahucio, digo de deportación, y se quedaban en su casa con miedo, el miedo a perderlo todo, el miedo a separarse de sus hijos. Naturalmente había mucha desinformación con lo que realmente estaba pasando a los deportados, algunas leyendas que circulaban por ahí hablaban de cosas terribles… “No te creas todo lo que dicen hijo, mantén la esperanza”
Algunas gentes bien relacionadas y correctamente informadas de lo que estaba sucediendo consiguieron organizar para sus hijos unas vacaciones de verano en Inglaterra. “¿Por qué lloras tanto mamá? Solo me voy dos semanas a aprender inglés”. Y ya nunca más se volvieron a ver.
(…)
Familias enteras eran conducidas a pie desde cualquier punto de Berlín hasta esos “almacenes de personas”, mientras se procedía a valorar escrupulosamente sus bienes dejados atrás para ser vendidos, previa mordida, o regalados sin pudor, al corrupto de turno.
Podían llegar 1000 o 2000 personas de golpe en una noche, produciendo catástrofes humanitarias gratuitas en pleno centro de Berlín. La prensa no informaba de esto pero todo el mundo sabía lo que estaba ocurriendo, pero, ay del pobre que levantara la voz en contra, ese iba a correr la misma suerte.
Tras el periodo de acumulación, los deportados serían conducidos a los trenes que los llevarían al extranjero. Había 3 estaciones en Berlín desde donde salían los trenes con los deportados, und zwar:
Anhalter Bahnhof,
Bahnhof Grunewald y
Güterbahnhof Moabit.
Anhalter Bahnhof era una estación de ferrocarril que había en la parada de S-Bahn del mismo nombre.
(…)
De allí se trasladaban a grupos no muy numerosos, 50, 100, normalmente ancianos y desvalidos (no aptos para trabajar), se pueden imaginar que aquello no era un espectaculo muy publicitario ya que Anhalter Bahnhof era una estación muy concurrida y no interesaba llamar demasiado la atención. Los transportes se realizaban utilizando coches de tercera clase
(…)
La Deutsche Reichsbahn (hoy Deutsche Bahn) y su director general Julius Dorpmüller pusieron a disposición del Führer toda su capacidad intelectual y técnica para llevar a cabo las deportaciones y masivos asesinatos de personas de la manera más eficiente posible. O en otras palabras y en grande:
El asesinato masivo durante el Tercer Reich no hubiera sido posible sin la colaboración activa de los ferrocarriles alemanes y de sus mandos
Este papel activo de los ferrocarriles alemanes y de sus personal al cargo no fue investigado hasta un tiempo después de los juicios de Núremberg, lo que propició que muchos responsables escaparan de la justicia.
La mayoría de deportaciones tuvieron lugar desde Bahnhof Grunewald y desde Güterbahnhof Moabit (Pullitzstrasse). Hasta allí se conducía a las personas caminando desde alguno de los “almacenes” que les comenté, a 10 km, con los niños, los fardos y lo que fuera, 1000 personas atravesando la ciudad.
(…)
Grunewald es un sitio bonito, hay villas donde vive gente acomodada, lástima que tras el patio trasero se cargaban trenes con personas destinadas al infierno en vida. Güterbahnhof Moabit es un sitio feo, como feos son los vagones para ganado donde se trasladaban a los deportados, los Viehwaggons.
(…)
No me gustaría que pensaran que para cargar esos trenes se veían escenas de brutalidad explícita cada vez, algo así como perros ladrando, culatazos, disparos aleatorios, comandantes de las SS desbocados… no era así, la brutalidad era el silencio, la humillación, los fríos documentos, la marcialidad, la exacta gestión, la puntualidad de los trenes, la eficiencia y un montón de personas contemplando la escena desde el Pullitzbrücke, friamente, sin decir nada.
Pero la brutalidad explícita estaba por llegar, todo eso era lo que les esperaba en los gehttos y luego en los campos de concentración, bien lejos de miradas indiscretas.
Julius Dorpmüller y su segundo Albert Ganzenmüller, junto con un buen número de responsables de los ferrocarriles alemanes, se encargaron de organizar un limpio y puntual transporte de deportados por el cual cobraban 2 Pfennig por persona-kilómetro del estado, los deportados debían pagar su billete de ida a las SS, 50 marcos por persona, yo calculo que la media de viaje eran 1000 km así que debían pagar 20 marcos a los ferrocarriles y el resto, 30 marcos, para la corrupción. La mordida de aquello debía acabar en el fondo del Führer y progresivamente en los bolsillos de aquellos que habían organizado aquella adjudicación.
Expertos han cifrado el número de deportados en tren en unos 3 millones, yo calculo que la distancia media de transporte eran unos 1000 km, lo que nos dan 60 millones de marcos para el ferrocarril, una cantidad nada despreciable para 1943. Los ferrocarriles alemanes dispararon sus beneficios, la mordida debía ser épica.
Cuando todo terminó, ahora hace 70 años, no se consiguió juzgar y condenar a los responsables del ferrocarril alemán, la DB incluso tardó años, casi hasta los 80 en distanciarse de Dorpmüller, que seguía siendo considerado un gran ingeniero y gestor.
A Albert Ganzenmüller no se le pudo juzgar por que estaba enfermo, ¡por razones humanitarias! Murió tranquilo en su casa en Alemania en los 90.
(…)
A mí todo esto de las reparaciones económicas estatales no me parecen bien del todo, las nuevas generaciones no tienen por qué pagar los errores de sus abuelos, la única reparación que vale es la memoria justa, los juicios y condenas a las personas responsables, aunque estén muertas o muy enfermas. Si queda algún responsable de aquello se le debe juzgar hasta en su último segundo de vida y el juicio debe seguir y concluir aunque muera. Los ferrocarriles fueron colaboradores necesarios, las personas que mandaban pudieron haber dimitido de sus cargos alegando cualquier dolencia, mintiendo, sin embargo siguieron allí enriqueciéndose etc.
La excusa “no tenía otra opción” no valdrá nunca.
Las cuentas de las empresas que todavía existen también se deben examinar, y tanto los 60 millones de los ferrocarriles, más los x millardos de todas las empresas que se beneficiaron de aquello deben reconducirse para mantener la memoria de aquello que sucedió.
Es muy preocupante que un 80% de la sociedad alemana quiera olvidarlo, lamentablemente para ellos eso no es posible.
El alumno visitará en su próxima visita a Berlín los lugares mencionados (Bahnhof Moabit, Levetzowstr., Bahnhof Grunewald vía 17, Museo de la Técnica, Hamburger Strasse…) y reflexionará allí sobre la clase de hoy.
Muy suyo
A. Shopenhaua